viernes, 24 de junio de 2011

La nada
se oscurece
del fruto
que oculto
ahí
en mi centro
en el centro
de todas mis
suturas.

Mentira

Me escribiste la noche sobre el sexo
luego de hacerme
niña

me obsequiaste el dulzor de tus locuras
entre los fantasmas que te
comían

pero nunca me amaste
y me he acostumbrado a reírme por
ello.
No decís
No vas a decir

Me cogiste y aún no siendo grosera
estábamos embalsamados de sexo
y quise cuidarte
cuando era sólo
el arquetipo de un orificio entre tus letras.

Y me vestí de dama,
Y caminé por corrientes con Benedetti bajo el brazo
Y te seguí
Sin decir

Que no decís
Que no vas a decir
Nunca más a nadie
un te quiero.
Pronuncio la noche
Pronuncio la palabra
Pero te vas
Sobre este pezón
que despierta
las lágrimas

miércoles, 16 de marzo de 2011

El espejo miraba
la piel sosteniéndome
la palabra
La locura
de mis tímidos
senos
entrevistando
los jardines
inexplorados
en el ocaso de cada
sombra.

martes, 15 de marzo de 2011

Viniste a mí como todas las sustancias
revolcado de sueños
y yo fui la puta
en un cuadro
el ornamento de tus locuras

impregné con  belleza
todos tus espantos
apagué un cigarrillo en la oscuridad
un manantial de ausencias
hecho ceniza.

Espejo

Me veo en el vuelo de un pájaro
a través del tiempo
condenado
condenada
a llorar el agua de un árbol
de un alelí
rebelde

por ser hija de la hierba que crece
sobre las tumbas.

lunes, 14 de marzo de 2011

Me dijiste que el mundo estaba caótico, que nunca ibas a dejar de amar ese fantasma. Te entendí, me quedé mirándote como el tallo de una flor. Y estaba desnuda en tu cama, en tus sábanas; desnuda de vida, desnuda de milagros. Esperando curarte, calmar tu sufrimiento de pobre lobito, de criatura silenciosa.
Y vos mirabas por la ventana,
seguramente pensando
que saltar al vacío
era aún mejor
después de hacerme el amor. 

Teorías apodícticas

Este hombre se mata por la alienación
de su pene
por el disgusto que le causa
al himen prematuro
el hombre que está muriendo
en el vientre
de una sustancia
ajena a la mujer.
Es la muerte un lugar en la memoria
un gemido de acierto
de la flor entre mis piernas
de la música que me vibra
y todo se me derrama
y los pechos se me agitan
en el laud del tiempo
y la eternidad
con la cual
hacerme el amor:
                              es el desgarre de la vida más hermosa.
Doce de la noche. Te tuve que abrir la puerta y no quería. Y no hubiese querido, por todo lo que me hiciste, por todo lo que me hacés.

:tan feliz cuando estás
                                     (aunque eso dure sólo un pétalo de segundos)

Deseé alguna vez que un poeta me amase...

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.